Crónica del medio maratón de Zaragoza 2015

Ayer competimos en la Media Maratón de Zaragoza, pero no salió como había previsto. Tras pasar el trámite del primer kilómetro, empezamos a correr de menos a más, con las piernas cada vez más sueltas y aumentando la velocidad progresivamente.

Hasta el km 7 llevábamos un ritmo de 4’30″ de media, cerca del objetivo marcado y con buenas sensaciones. Pero, fue en ese punto donde se torció todo. Tuvimos que parar a mear y elegí el puente de la Z-30, así en la bajada recuperaríamos el tiempo perdido. De eso nada, al comenzar ese descenso me entró un flato que sería un compañero desagradable hasta la llegada a meta. Menos mal que en todo momento tuve la compañía de Ser Gio (gracias amigo por estar ahí apoyando los 21 km).

Aunque las piernas aún estaban sueltas, tenía el tórax agarrotado y era difícil respirar. Ibamos disminuyendo el ritmo y el dolor no desaparecía, hasta que en el km 12 decidí parar a ver si se me iban los pinchazos. Fueron unos 3 minutos en los que mientras me tomaba un gel, veía pasar corredores y más corredores; incluso el grupo de la liebre de 1h40. En esos momentos es cuando te vienen a la mente las horas y kilómetros de entrenamiento; esas series que habían salido tan bien… Pero, siempre he tenido muy claro que sólo se abandona en caso de lesión muscular o algo más serio. Volvimos a arrancar y a coger nuevamente el ritmo. Al reanudar la carrera, el dolor había desaparecido y volví a recuperar mejores sensaciones, pero éstas duraron poco. Hasta la llegada a meta los pinchazos volvían a aparecer por momentos y se hizo muy duro terminar la prueba. Al final entramos en meta con un tiempo de 1h44’14″, lejos de nuestro objetivo.

Ahora a mirar hacia delante, sin olvidar los otros objetivos logrados durante esta temporada, sobre todo el Maratón de Barcelona de hace dos meses.
El próximo reto será el 25 de julio en GRAN TRAIL Aneto-Posets. Nos espera una prueba de 42 kilómetros en el Pirineo junto los Runners El Vendrell.

Chema Carrasco

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